Millonarios afronta el final de la temporada en medio de muchas dudas y pocas certezas. El club capitalino no ha tenido un rendimiento óptimo a lo largo de sus presentaciones en 2026, con altibajos en rendimientos, lesiones y, sobre todo, un nivel de juego bastante discreto, por debajo de las expectativas del público en general. El inicio de temporada fue accidentado, dejando como consecuencia la temprana salida de un DT histórico como Hernán Torres, quien, si bien era reconocido por los aficionados azules, no terminaba de convencer, pues los resultados y juego mostrado, tras varios meses en el cargo, eran precarios.
La llegada de Fabián Bustos a inicios febrero trajo consigo algo de expectativa, pues el argentino implementó cambios en los nombres y en el sistema de juego que derivaron en una notoria mejoría inmediata. El equipo tuvo varias semanas en que aceitó su idea y partido a partido se evidenció un progreso positivo, a tal punto que tuvo la oportunidad de eliminar como visitante a Atlético Nacional de la Copa Sudamericana, repetir la dosis de tres goles por liga contra los antioqueños y golear a un buen Once Caldas en Manizales. Sin embargo, los rivales aparentemente menos exigentes le sacaron resultados y desmoronaron lo aparentemente construido. Febrero y marzo fueron un espejismo.
Esta curva descendente coincidió con la primera presentación del equipo por Sudamericana contra O’Higgins al iniciar abril, donde no mostró mucha resistencia ante el equipo chileno, que aplicó la fórmula que no falla contra el equipo de Bustos este año: el balón aéreo. Más adelante, cuando el camino parecía recomponerse en el siguiente partido, Hugo Rodallega empató el clásico a los 76 minutos de juego, sepultando prácticamente las aspiraciones de clasificación, dejando al ‘Embajador’ sin margen de error. Y, a pesar de que en las últimas fechas se le dio una serie de resultados, un equipo carente de ideas, con bajos niveles y con inseguridades, no logró hacer su propia tarea, cayendo eliminado de la Liga Betplay en Valledupar.
A pesar de todo lo sucedido en el rentado local, los apretados triunfos ante Boston River en Bogotá y Montevideo, sumado al lánguido empate ante São Paulo, increíblemente, aún mantienen a Millonarios con opciones de salvar, deportivamente, el semestre. El coctel de resultados deja al ‘Albiazul’ con la posibilidad de clasificar, dependiendo de sí mismo, como primero o para disputar el play-off contra algún tercero de la Libertadores. A esto se le suma un pequeño detalle, para nada irrelevante: la participación en Copa Colombia fruto de la eliminación liguera. Las últimas tres semanas de mayo se prestarán como escenario de una mini temporada, que puede terminar de enterrar la situación o rescatar algo positivo para los azules.
Los resultados
Millonarios depende de sí mismo, esa es la premisa fundamental. Restando dos jornadas, el Grupo C de la Sudamericana tiene a São Paulo con 8 puntos, a O’Higgins y a Millonarios con 7 unidades, y a un pobre Boston River que no ha podido sumar. Otra premisa fundamental es que, ante la igualdad de puntos, el desempate no lo resuelve la clásica diferencia de gol general, sino el enfrentamiento directo, la diferencia de gol en los enfrentamientos de los equipos en cuestión y la cantidad de goles anotados en dichos enfrentamientos.
Cabe mencionar las siguientes particularidades para brasileños y chilenos: (i) ya se enfrentaron en sus dos partidos, es decir, no se quitarán puntos mutuamente en lo que falta y (ii) les queda un partido contra la ‘cenicienta’ del grupo. Por su parte, Millonarios debe visitar al ‘Tricolor’ y cerrar en casa contra el equipo austral. Ahora, las cuentas. En lo que respecta exclusivamente a Millonarios, en el escenario más optimista, aunque no inédito, el ‘Ballet Azul’ podría evocar aquella presentación en el Morumbi hace casi 20 años, y obtener un buen resultado, que básicamente sería no perder. Si se parte del supuesto razonable de una victoria de O’Higgins contra Boston River, el no perder en Brasil significa que la diferencia de gol deja de ser una preocupación y solo baste una victoria ante O’Higgins para avanzar.
En un escenario más aterrizado, es razonable pensar que, salvo una presentación impecable en suelo ‘Paulista’, Millonarios deberá vencer a los rancagüinos por más de dos goles o por más de un gol (marcando mínimo tres). Si hipotéticamente el marcador fuese 2-0 a favor, el criterio de desempate pasa a ser la clásica diferencia de gol general, donde es probable que el equipo bogotano llegue mal parado. Así las cosas, para no tener que pensarlo mucho y en palabras sencillas: Millonarios deberá marcar mínimo tres y recibir máximo un gol en su último partido de la fase de grupos para no quedar eliminado. Claro está que es fútbol y se pueden dar otra serie de resultados de los otros equipos, pero todo apunta a que no será nada sencillo.
Semana de Copa Betplay
La reciente eliminación de liga sembró a Millonarios en el Grupo B de la renovada Copa BetPlay, donde se enfrentará a Llaneros FC, Boyacá Chicó, Patriotas y Atlético FC. ¿Oportuno o inoportuno? Una pregunta que ronda el entorno de los azules. El día de hoy enfrentará a Llaneros en el Estadio de Techo por la Fecha 2 del grupo (descansó la primera) y, según confirmó la Dimayor, disputará su segundo partido el viernes 15 ante Patriotas como visitante. Dos partidos que se atraviesan en la semana previa al partido contra São Paulo del martes 19.
Este calendario podría verse como un arma de doble filo, pues esta fase de grupos solo tendrá cuatro partidos, y el no obtener buenos resultados en el 50% de los partidos podría cimentar otro fracaso a nivel local, que, además, quitaría una oportunidad a Millonarios de clasificar a la Copa Sudamericana de 2027. De otra parte, si bien parece inoportuno, se podría ver desde el lado positivo, como una oportunidad para probar a jóvenes y emergentes del equipo para tomar ritmo y llegar con un poco más de confianza al partido en Brasil. Pueden ser partidos interesantes para probar alternativas y foguear futbolistas.
¿El segundo semestre?
Más allá de lo estrictamente deportivo, se puede advertir que la mayoría de hinchas embajadores no se encuentran conformes con la gestión administrativa del club. Lo que parecía un buen mercado de fichajes y una buena gestión del director deportivo Ariel Michaloutsos, no llegó a buen puerto, como se pensó que podía llegar. La exigencia cada vez es mayor y ese matrimonio entre hinchada y equipo parece estar en crisis; El Campín se ha vuelto un escenario hostil, incluso para los mismos jugadores y cuerpo técnico. Además, las lesiones y fin de contrato de Falcao, los rumores (ya desmentidos) de la vuelta de Bustos a Perú y la supuesta salida de Rodrigo Contreras no ayudan mucho para el entorno del equipo, al que parece que nada le sale bien.
En lo que respecta a la planeación, se espera que los argentinos Michaloutsos y Bustos continúen con la ‘depuración’ que viene presentando el equipo desde finales del año pasado y que el equipo adquiera refuerzos, emulando el intento que se hizo en el primer semestre, el cual no fue negativo. Adicionalmente, para esta oportunidad el DT argentino podría contar con una pretemporada y más tiempo para armar su plantel. A pesar de las expectativas de nuevos jugadores y de la consolidación de un equipo estable y ganador, Millonarios no suele reforzarse sustancialmente a mitad de año. El tiempo lo dirá. Por lo pronto, se viene una seguidilla de partidos que pesan mucho, tanto para la continuidad del entrenador, como para la estabilidad institucional del club. ¿Se ambienta algo similar a lo sucedido con el DIM?





