El Hull City venció en Wembley al Middlesbrough 1-0 con un gol de Oli McBurnie en el descuento, los tigers consiguieron el ascenso a la Premier League luego de que el año pasado estuvieran en peligro de caer a la League One (tercera división), metiéndose a los playoffs de manera dramática y venciendo en una final cuya previa estuvo marcada por la tensión y polémica del spygate entre el Southampton y el Middlesbrough.
Todo comenzó cuando ambos equipos se enfrentaron por las semifinales de los playoffs por el ascenso, los Saints salieron vencedores de esa llave pero las portadas se las llevaron las acusaciones del Middlesbrough de que su rival había espiado sus entrenamientos previos al encuentro; Tonda Eckert, entrenador del Southampton, habría autorizado e incluso exigido a miembros de sus cuerpo técnico a infiltrarse a las instalaciones de sus rivales para grabar sus sesiones de entrenamiento.
La English Football League prohíbe mirar los entrenamientos de los equipos rivales hasta 72 horas antes de un partido, el Southampton admitió haber espiado a otros dos rivales durante la temporada (Ipswich y Oxford United) y finalmente fue excluido de participar en el duelo definitivo por el ascenso, a pesar de la apelación de los Saints, el Middlesbrough consiguió sobre la mesa recuperar sus opciones de ascender.
La decisión no gustó al Hull City, que argumentó que si su rival era descalificado, ellos debían ascender de manera automática, y que la resolución les afectaba al haber preparado sus entrenamiento de la semana para enfrentar al Southampton para finalmente le definición fuera contra otro rival; en la previa del partido el mismo propietario del Hull, Acun Ilicali declaró que si perdían la final y no obtenían el ascenso, buscaría tomar acciones legales contra la Football League.
El jugoso premio que estaba en juego
Para entender por qué los equipos estaban dispuestos a pelear el ascenso por la vía legal, hay que mirar a lo que está en juego, que no es solo subir de categoría. El premio económico que supone participar en la liga que mayores ingresos genera en el mundo, a través de los ingresos televisivos, acuerdos comerciales, patrocinios e incluso los “parachute payments” que la máxima categoría inglesa reparte a los clubes descendidos se ha llegado a estimar en más de 220 millones de libras, monto que a los clubes de la segunda categoría supone un empuje financiero capaz de cambiarles la vida, incluso clubes como el Milwall, que cayó en la otra semifinal y Wrexham que no entró a los playoffs consideraron tomar acciones, alegando que la presencia del Southampton afectó a sus posibilidades de pelear el ascenso.
En este ambiente de tensión, llegó el esperado encuentro donde dos clubes se jugaban algo más que un trofeo o un ascenso, si no el orgullo y por supuesto, un considerable premio económico para quien resultara ganador. El partido tenía un tono más especial para el Hull City, que el año pasado había logrado salvar la categoría por diferencia de goles, y no estaba entre los favoritos para pelear la promoción a principio de temporada.
El encuentro no tuvo grandes emociones ya que ambos equipos se mostraron con mucha cautela ante lo que estaba en juego, ambos se anularon y el partido parecía destinado a los tiempos extra, hasta que al minuto 90+5 Yu Hirawaka hizo una gran jugada por el costado izquierdo, llegó a lineal de fondo y tiró un centro que fue rechazado por el arquero, el balón le cayó a McBurnie que solamente tuvo que empujarlo para anotar el único gol de la noche.
El Hull City regresa a la Premier League por primera vez desde la temporada 2016-2017, en la que no pudo mantenerse ante las diferencias financieras con el resto de la liga, los tigers tendrán que salir al mercado y reforzarse si aspiran a pelear por la salvación en una liga donde cada vez es más difícil competir ante el poder económico del resto de clubes.





