El partido entre Nacional y Millonarios se comenzaba a vivir desde muy temprano en las calles de Medellín, pues es considerado uno de los clásicos más importantes del país. La tarde iba llegando a su final y, conforme llegaba la noche, el Atanasio poco a poco se iba coloreando de verde. La expectativa era total, pues aunque James Rodríguez no era inicialista, estaba la posibilidad de que la estrella del equipo disputara su primer clásico ante el rival más importante.
Por el lado de los visitantes, el cuadro capitalino llegaba en buen momento y recuperaba sensaciones con el regreso del técnico al banco albiazul. Su fichaje estelar más reciente, Juan Guillermo Cuadrado, no estaría convocado para jugar y el duelo James vs. Cuadrado debería esperar. Sin embargo, esto no le bajaba la expectativa a los hinchas de ningún equipo y mucho menos a los que habían llegado a colmar las graderías del Atanasio esa noche.
Los equipos hacían el calentamiento y los flashes y celulares se quedaban con James, mientras el pitazo inicial se acercaba. Una vez los jugadores volvieron al campo, el recibimiento fue apoteósico. La hinchada verde recibió a su equipo como si el partido fuera una final, dejando claro la importancia de este clásico. Los efectos pirotécnicos acompañaron la previa al pitazo inicial, mientras en las gradas los aplausos y cánticos retumbaban en la ciudad de la eterna primavera.
Nacional y Millonarios medían fuerzas en un Atanasio encendido
El reloj marcaba las 7:30 p. m. y el árbitro, no muy querido por propios y extraños, Diego Ulloa Angulo, daba el silbatazo inicial. Desde los primeros minutos estaba claro que el partido no iba a ser tranquilo. Falta iba, falta venía, y en un choque propio de un partido muy disputado, Chicho Arango se resintió con mucho dolor sobre el césped cuando corría el minuto 8.
La preocupación invadió al cuadro verde y el jugador debió retirarse en camilla, en lo que parecía una grave lesión. El partido continuó siendo muy disputado y el ritmo al que jugaban los equipos era frenético, evidenciando las ganas de anotar de los dos cuadros. Al minuto 39, Millonarios encontró el primero y silenció el Atanasio. Julián Angulo aprovechó un rebote tras una pelota que se estrelló en el palo y quedó frente a una ocasión clara de gol que no desperdició. Golazo de Millonarios y silencio sepulcral en Medellín.
Este primer gol le daba un sabor especial al partido, pero también calentaba los ánimos, aunque el árbitro parecía haber olvidado las tarjetas. Cumplidos los 45 minutos, Ulloa añadió tres minutos y fue al final del añadido cuando llegaría el empate que levantaría los ánimos en las tribunas. Elías Cabrera cobró un córner como con un guante y encontró en total soledad a Andrés Reyes, que solo tuvo que empujarla con la cabeza para mandarla adentro.
Mientras todo el estadio celebraba, el autor del gol era atendido después de sufrir un choque de cabeza accidental, en el que fue el más perjudicado. De este modo, los equipos se fueron igualados al descanso y el alma les volvió al cuerpo a los hinchas del Verde. El 1-1 al descanso mantenía completamente abierto un clásico que se jugaba con mucha intensidad.
Un segundo tiempo con James y más tensión en el Atanasio
El partido continuó y el segundo tiempo comenzó jugándose a un ritmo frenético, igual que el primero. Nacional era amo y señor del campo y Millonarios solo resistía los ataques repetidos e intempestivos que amenazaban la portería de Burrai. Armani no tenía mucho trabajo, mientras Burrai sufría cada vez que el Verde pasaba los tres cuartos de cancha. En una de esas acciones, el palo se convirtió en cómplice del cuadro embajador al ahogar el grito de gol que ya parecía llegar.
Los minutos pasaban y la expectativa por la entrada de James Rodríguez crecía. Al minuto 60, el exjugador de la Selección Colombia entraba al campo y despertaba la algarabía de la hinchada local. La primera pelota que tuvo fue un tiro libre y, desde las tribunas, los hinchas le pedían: “James, cóbrelo usted”.
El partido continuó con la dinámica con la que comenzó la segunda etapa: Nacional atacando y Millonarios replegado en defensa. Sin embargo, los capitalinos lograban responder con mayor holgura. Algunas acciones hacían que el juego se calentara por momentos y Ulloa volvía a ser protagonista por la ausencia de tarjetas y por algunas faltas que dejaba pasar. Poco a poco fue bajando el ritmo del partido después de una segunda parte jugada con mucha intensidad.
Nacional y Millonarios dejaban todo en un clásico intenso
Se acercaba el final y, después de una falta que el árbitro había apreciado inicialmente de una manera diferente, el VAR llamó a Ulloa para que revisara la acción. Tras la revisión, Andrés Sarmiento recibió la tarjeta roja por una fuerte entrada sobre el jugador de Millonarios Rodrigo Ureña y Nacional quedó con diez hombres en los últimos minutos. Sin embargo, Millonarios no logró ser contundente ni aprovechar la diferencia de un hombre más.
James Rodríguez tendría una última oportunidad sobre el final, cuando en un cobro de tiro libre un defensor de Millonarios le sacó la pelota al referente del conjunto paisa. Poco pasó después y el árbitro indicó el final del clásico colombiano. El 1-1 quedó como resultado de un partido intenso, disputado y cerrado entre Nacional y Millonarios, dos equipos que cumplieron con lo que se esperaba de un clásico.





