El Deportes Tolima hizo oficial el dia de ayer la salida de Sebastián Oliveros como estratega del cuadro ‘Pijao’, y aunque los números, los resultados y la tabla de posiciones respaldaban su proceso, 2 derrotas, 2 empates en sus últimos 4 partidos y la eliminación reciente en Copa Libertadores, fueron suficientes para que se diera por finalizado su proceso. Así mismo, el conjunto de Ibagué oficializó la llegada de Luis Fernando Suárez.
Esta no es la única salida que se ha dado este semestre en el fútbol colombiano, pues ya asciende a ocho el número de directores técnicos que han dejado sus respectivos clubes, algunos de ellos en las primeras jornadas del campeonato, evidenciando la presión que existe sobre los entrenadores durante los torneos y la poca paciencia a los resultados que se tiene en el rentado local.
Los cambios comenzaron desde las primeras jornadas y se fueron acumulando a medida que avanzó el campeonato. En varios casos, como los resultados deportivos fueron determinantes para la salida de los entrenadores, mientras que otros procesos terminaron por decisiones tomadas de común acuerdo entre los clubes y los técnicos. Tal como el caso de Hernán Darío Herrera, quien de mutuo acuerdo decidió dar un paso al costado y salir del banquillo del Once Caldas.
¿Malos resultados o mutuo acuerdo? Las razones para sus salidas
El primer técnico que dijo adiós debido a los malos resultados fue Richard Páez, quien estaba al mando del Cúcuta Deportivo, y en un mal inicio de campaña que dió como resultado tres derrotas consecutivas en Liga y la eliminación de la Copa, el club terminó su vínculo, y aunque fue un común acuerdo, los resultados fueron los responsables de su salida.
Camilo Ayala con Alianza, Jonathan Risueño con Deportivo Pasto y Hubert Bodhter con Jaguares tuvieron el mismo resultado; malos inicios de temporada, eliminaciones y derrotas sobre el final del partido; el nulo funcionamiento deportivo y colectivo de sus clubes dieron fin a su paso como estrategas en cada uno de sus clubes, mientras que otro, como es el caso de Hernán Darío Herrera, buscó su salida consensuada y prefirió renunciar a su cargo después de 156 partidos, unos cuartos de final de Copa Sudamericana y 51,82% de rendimiento.
Casos especiales son los de Alfredo Arias con Junior y Fabián Bustos con Millonarios, pues, aunque sus equipos tampoco encontraron la regularidad esperada durante el inicio del campeonato, sus salidas estuvieron rodeadas de circunstancias diferentes a las de los demás entrenadores. En el caso de Arias, la eliminación de la Copa Colombia y los resultados obtenidos en las primeras jornadas terminaron por poner fin a su proceso al frente del conjunto barranquillero. Por su parte, la salida de Bustos llamó la atención debido a que Millonarios se encontraba dentro del grupo de los ocho mejores de la tabla al momento de su partida, por lo que su desvinculación no estuvo determinada únicamente por la posición del equipo en el campeonato.
Ahora, con varias jornadas todavía por disputarse, los nuevos estrategas tendrán el reto de cambiar el rumbo de sus equipos y responder a las expectativas de sus respectivas instituciones. La pregunta que queda abierta es si los ocho cambios serán la cifra definitiva del semestre o si la Liga BetPlay II-2026 sumará nuevos nombres a una lista que, por ahora, ya evidencia la poca estabilidad de los banquillos en el fútbol colombiano.





