Mientras el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán se mantiene vigente, este ha golpeado también al mundo del deporte, desde que iniciaron los ataques el 28 de febrero, varios eventos en Medio Oriente han sido cancelados, sin embargo, uno de los temas más hablados ha sido la participación de la selección iraní en el Mundial 2026, por la posibilidad de que jugadores, staff técnico o diplomático no puedan ingresar a Estados Unidos.
Irán consiguió su clasificación a la Copa del Mundo liderando el Grupo A de la tercera ronda de clasificación asiática, culminada en junio de 2025, y quedó emparejada en el Grupo G del mundial junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Enfrentará a los dos primeros en Los Ángeles y el último en Seattle, todos en Estados Unidos, por lo que desde el año pasado comenzaron las especulaciones sobre si el país norteamericano concedería visas a aficionados.
Luego, con el estallido del conflicto abierto en febrero de este año, la participación de los “príncipes de Persia” se puso en vilo, especialmente tras los comentarios del presidente Donald Trump de que asistir al torneo en su país sería “un riesgo para su vida y seguridad”. A pesar de las tensiones y los comentarios, Gianni Intantino, presidente de la FIFA, aseguró en el último congreso del organismo que la participación de la selección Iraní estaba confirmada.
El panorama seguia sin parecer alentador después de que al Presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj le fuera revocada su visa canadiense cuando se disponía a asistir al congreso de la FIFA en Vancouver, esto debido a sus vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que ha sido designada como una organización terrorista tanto en Estados Unidos como Canadá.
¿Cuáles son las condiciones?
A pesar de todos estos antecedentes, Taj hizo una aparición en la televisión nacional iraní confirmando que su selección participará en la Copa del Mundo 2026, pero solo en caso de que se cumplan, entre otras, las siguientes condiciones:
- Visas garantizadas para todos los jugadores y cuerpo técnico, incluyendo quienes cumplieron servicio militar obligatorio en la IRGC, que es el caso de los jugadores Mehdi Taremi y Ehsan Hajsafi.
- Respeto a la bandera oficial de la República Islámica, evitando el uso de la bandera de la era del Shah, que ha sido utilizada por opositores al gobierno islámico del país, así como el reconocimiento y respeto hacía otros símbolos del gobierno islámico.
- Máxima seguridad en aeropuertos, hoteles, y rutas hacía los estadios.
- Preguntas de periodistas únicamente sobre temas deportivos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha respondido que los futbolistas son bienvenidos, en este caso, Taremi y Hajsafi que cumplieron su servicio militar en la IRGC, pero que “no pueden traer a un montón de terroristas de la IRGC y pretender que son periodistas y entrenadores”.
Aún con la respuesta de Rubio, la situación sigue siendo compleja, ya que la Federación Iraní ha lanzado sus exigencias a la FIFA a pesar de que muchas de ellas dependen directamente de Estados Unidos, lo que fuerza al organismo presidido por Infantino a ejercer presión sobre el gobierno norteamericano, después de que incluso se llegara a manejar que los partidos de la selección iraní podrían ser trasladados a México como solución a la polémica.
La opción de desplazar los partidos está descartada, y la FIFA propuso a Irán una reunión en Zúrich el 20 de mayo, como una última oportunidad de que todas las partes alcancen un acuerdo, Taj ha demostrado su disposición a que la selección iraní asista al mundial, y espera que la FIFA le de garantías de parte de Washington, y ha lanzado una declaración firme: “Ningún poder externo puede privar a Irán de participar en una copa del mundo a la que ha clasificado por sus propios méritos”.





