Durante los 17 días que duraron los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 hubo 116 eventos en 16 disciplinas, algunos récords y grandes actuaciones tanto colectivas como individuales. Al concluir la competición, Noruega fue el líder con un impresionante total de 18 medallas de oro y 41 en total, reforzando su reputación como potencia invernal. Le siguieron Estados Unidos y Países Bajos, así como Italia, país anfitrión, que acumuló una de sus mejores participaciones con 30 medallas totales. Colombia no obtuvo ninguna insignia, pero su participación es cada vez más representativa al ser un país sin invierno.
No obstante, detrás de los reflectores, el panorama pocos días previos al inicio de esta edición, Milán-Cortina estaban lejos del escenario ideal. La pista de hielo principal tenía grandes retrasos, sobrecostes en su construcción y en Cortina d’Ampezzo, falleció un trabajador en el Estadio de Hielo, lo que alertó a varios sindicatos.
Más allá de las medallas, la historia de los diferentes Juegos Olímpicos ha dejado estructuras y construcciones sin utilizar, huecos fiscales o altas deudas económicas y situaciones políticas que han causado conmoción en medio de los dulces récords alcanzados. Aquí algunos de los principales hechos al finalizar esta vigésimo quinta edición:
Cinco hechos que marcaron los Juegos de Invierno 2026
- Las crisis económicas
Volvió a ponerse en evidencia una realidad menos visible: la dificultad económica que enfrentan muchos atletas para sostener su preparación. Casos como el de Cedric Follador reflejan el contraste entre el brillo olímpico y el esfuerzo silencioso previo. Para competidores que no pertenecen a federaciones con gran respaldo financiero o que no cuentan con patrocinadores sólidos, la clasificación olímpica puede significar endeudamiento personal, trabajos paralelos o campañas de donación para cubrir gastos básicos.
La inflación en Europa, el aumento del precio de los desplazamientos y el equipamiento cada vez más tecnológico elevaron aún más la barrera de entrada, especialmente para deportistas de países con menor tradición invernal. El resultado es una brecha estructural que condiciona quién puede llegar a unos Juegos y en qué condiciones, incluso antes de que comience la competición.
- Reglas injustas y manifestaciones
Una fuerte controversia política se despertó cuando Ucrania anunció su retirada en protesta por la participación de atletas de Rusia, incluso bajo estatus neutral, en el contexto de la guerra en curso entre ambos países. Al mismo tiempo, distintos colectivos criticaron lo que consideraron una aplicación desigual de criterios por parte de los organismos deportivos internacionales, señalando que Israel pudo competir sin restricciones formales pese a su cruda ofensiva militar en Gaza, que actualmente está calificada como genocidio. Esta disparidad alimentó el debate sobre la coherencia y los límites del principio de neutralidad olímpica, más aún cuando hay apología verbal a la violencia y genocidio por parte de competidores judíos.
Paralelamente, en Italia se registraron manifestaciones durante el desarrollo de los Juegos, especialmente en Milán y otras sedes, donde grupos pacifistas y organizaciones sociales protestaron tanto por conflictos internacionales como por el gasto público destinado al evento. Algunas concentraciones denunciaron la participación de países involucrados en guerras como Israel, Ucrania, Rusia, Estados Unidos e Irán, mientras otras se enfocaron en cuestiones locales como vivienda, impacto ambiental y prioridades presupuestarias. Aunque las competiciones se desarrollaron con normalidad y con amplias medidas de seguridad, el clima político evidenció cómo los Juegos, incluso en su versión invernal y paralímpica, continúan siendo un escenario donde el deporte y la geopolítica se entrecruzan de forma inevitable.
@n.mas Cientos de manifestantes salieron a las calles de Milán para oponerse a la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, así como al cierre de escuelas y calles de la ciudad debido a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 de Milán-Cortina. #viralnmás #ice #italia #milan #migracion
♬ sonido original – Nmás
- Elefantes blancos
En esta versión en particular, Italia impulsó un diseño que precisamente evitó en la medida de lo posible los “elefantes blancos” que dejaron otras sedes como Juegos Olímpicos de Invierno 2004 o Juegos Olímpicos de Invierno 2014. Más del 80 % de las sedes previstas ya existían o estaban en uso, y el modelo se basó en reutilización y modernización en lugar de grandes construcciones nuevas.
El caso más debatido fue el del Cortina Sliding Centre, reconstruido prácticamente desde cero para albergar bobsleigh, skeleton y luge. Inicialmente se valoró utilizar una pista existente en otro país para evitar costes elevados, pero finalmente se optó por rehacer la histórica pista “Eugenio Monti”. Esta decisión generó críticas por su presupuesto (superior a 100 millones de euros) y por el riesgo de infrautilización posterior, ya que el bobsleigh es un deporte con escasa base en Italia. Es, potencialmente, la instalación con mayor riesgo de convertirse en un “elefante blanco” si no logra un calendario estable de competiciones internacionales tras 2026.
- Los récords y novedades
Entre los nombres que definieron este torneo, el noruego Johannes Høsflot Klaebo fue una figura histórica: ganó seis medallas de oro individuales en esquí de fondo, convirtiéndose en uno de los pocos atletas en lograr un pleno de oros en una sola edición y acumulando 11 oros olímpicos en su carrera, récord moderno para unos Juegos de Invierno.
China y el freestyle también brillaron, con Eileen Gu defendiendo su título en halfpipe y sumando múltiples medallas, lo que la consolidó como la deportista más condecorada del esquí freestyle olímpico. Además, figuras como el estadounidense Alex Ferreira consiguieron oro en halfpipe tras años de intentos cercanos al podio, lo que agregó dramatismo y emoción a las pruebas de estilo libre.
Deportes como el esquí de fondo, el biatlón o el skeleton implican altos costos en material técnico, viajes internacionales constantes, entrenadores especializados y concentraciones en altura. En 2026, aunque Italia apostó por la reutilización de sedes y por un modelo más sostenible, los costos para los atletas no disminuyeron proporcionalmente. Mientras las potencias de los deportes de invierno y la economía global pueden financiar programas integrales desde categorías juveniles, otros competidores dependen casi exclusivamente del esfuerzo familiar y apoyos puntuales.
5. La delegación colombiana
Nuestro representante es Frederik Fodstad, un bogotano de nacimiento, quien a los pocos meses fue adoptado por una pareja de noruegos y se mudó allí. Tras identificar sus raíces sudamericanas, decidió ponerse la camiseta y competir por su país natal. Con el amarillo, azul y rojo, Fodstad participó en pruebas de Esquiatlón (Esquí de fondo) de 30 km, 10 km y sprint.
En esta ocasión no ganó ningún colgante, pero lleva cuatro años simbolizando la bandera de Colombia en esta competencia. Frederik no entrenó en nuestros nevados, tampoco se preparó en el territorio nacional. Este hecho y el récord de Johannes Høsflot Klaebo reabre el debate sobre la equidad en el deporte olímpico: mientras potencias como Noruega, Alemania, Suiza o Países Bajos podrán ser siempre potencia, países sin estaciones no podrán participar equitativamente. Ni siquiera Argentina o Chile tienen actualmente potencial para resaltar.





