El día en que Julio Comesaña habló con los Rodríguez Orejuela para convertir a Junior de Barranquilla y arrasar en los 90s

Grandes figuras como Carlos ‘Pibe’ Valderrama, Iván René Valenciano, y Oswaldo Mackenzie, fueron los encargados de revolucionar al Junior de Barranquilla.
Julio Comesaña y Junior

Nos remontamos a los años noventa donde nuestro fútbol acaparaba grandes fíguras en los dos equipos que eran la sensación en ese momento, Atlético Nacional y América de Cali, se llevaban todos los focos. Mientras esos dos conjuntos sostenían intensos partidos, despertaba un nuevo protagonista que desafiaba ese establecimiento: El Junioe de Barranquilla de Julio Comesaña (1993 – 1995).

Antes de ser un equipo que se caracterizaba por tener un medio campo de lujo, la escuadra tiburona ostentaba de dos estrellas en su escudo obtenidas en los años 1977 y 1980; la primera conquista llegó gracias a la genealidad del emblemático Juan Ramón ‘Bruja’ Verón, después bajo la batuta de José Varacka junto con la buena técnica de Miguel Ángel Converti, eran hasta aquel entonces los primeros peldaños victoriosos.

El giro de los rojiblancos cambiaría en el año de 1991 cuando llega al banquillo técnico Comesaña, aquel que fue jugador en 1973, 1975, y 1979, sabía el reto que asumía y como podía devolverle una alegría a la afición que estaba necesitada de títulos.

Los Rodríguez Orejuela impusieron condiciones sobre ‘El Pibe’

En medio de un contexto que azotaba al país, el narcotráfico tenía una buena parte el control del país gracias a su enriquecimiento ilícito lo cual permitió que ese poder llegase a las altas esferas del poder, incluyendo por demás, al fútbol colombiano que más allá de su buen momento era un negocio ideal en cuanto a la transferencia de jugadores.

Si bien hubo un antecedente entre Valderrama y los capos de la mafia cuando el máximo referente de Colombia se negase a jugar con los ‘Diablos Rojos’ tras su paso por el Deportivo Cali, nuevamente surgió el interés de Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela para quedarse con el 10.

Teniendo como próposito un equipo ideal que volviera a competir, Comesaña fue a por todas a negociar el pase del ‘Pibe’ ante la necesidad de tener un líder dentro del terreno de juego. Luego de ardúas negociaciones, se dio el canje por Javier Ferreira quien arribaría al equipo rojo de Cali mientras que Carlos Valderrama quien llegaba del Deportivo Independiente Medellín, cumpliría su sueño de militar con la camiseta del Junior. Se dice que su pase costó 1.20 millones de dólares.

Un trio que adorno de oro al Tiburón

Tras una presentación apoteósica en el Metropolitano, el ídolo del seleccionado cafetero la tenía clara, y fiel a su estilo habló con quien facilitó su llegada al cuadro barranquillero preguntándole lo siguiente: “Julio, qué. Tercer equipo donde nos encontramos, ¿y no vamos a dar la vuelta?“ a lo que el director técnico respondió: “Culpa tuya. ¿Acaso yo juego?”.

Junto con José María Paso, Alexis Mendoza, Víctor Pacheco, ‘Niche’ Guerrero, e Iván Rene Valenciano, serían los encargados de mostrar un fútbol muy vistoso con jugadores de jerarquia, pero sobretodo, de competir a la altura de los grandes que venían imponiendo su hegemonía con nóminas de alto calibre.

Junior 1993 Foto tomada de: Villegas Editores.
Junior en 1993. Foto tomada de: Villegas Editores.

El título más recordado en el fútbol colombiano fue el cuadrangular de 1993 donde América, Medellín, y Nacional tenían la opción de bordar una estrella más en su escuado, pero por bonificación del año, Junior tendría esa ventaja que lo acercaría a un nuevo campeonato. En una final de infarto, la corona se quedó en casa tras una magistral actuación del Pibe para que Mackenzie sentenciara el tecer logro juniorista.

Para 1994, ‘Los Reyes de la Costa’ se enfocarían en la Copa Libertadores donde tendrían un participación de ensueño hasta llegar a la semifinal donde fueron eliminados por el Velez Sarsfield de Carlos Bianchi, Valenciano marcaría el mejor gol del torneo tras un cobro espléndido de tiro libre que dejaría frio a Jose Felix Chilavert en el Estadio José Amalfitani.

Luego en 1995 bajo la dirección de Carlos ‘Piscis’ Restrepo, los barranquilleros volverían a festajar un nuevo título al tener un buen margen en condición de local además del poder goleador que mantuvo la diferencia con respecto a los otros rivales.

Un equipo de alta efectividad

La estadística indica que durante esos tres años donde ‘Los Tiburones’ dejaron un buen rendimiento que no se iguala a la capacidad que tiene su escuadra hoy en día, de tal modo que se representa de la siguiente manera:

  • Durante la obtención del tercer título el promedio de gol fue de 1.57 goles por partido
  • La mejor racha de local fue de 14 partidos ganados y tan solo uno empatado

En cuanto a la efectividad total se calcula:

  • Partidos jugados: 146
  • Partidos ganados: 65
  • Partidos empatados: 46
  • Partidos perdidos: 35
  • Efectividad del 55.02%

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