Álvaro Montero sigue demostrando por qué llegó a Boca Juniors. Después de un comienzo marcado por las críticas, el arquero colombiano se ha convertido poco a poco en una pieza clave del equipo Xeneize, con atajadas decisivas que le han permitido ganarse la confianza de sus compañeros y de la hinchada.
El guajiro tuvo una llegada a Boca algo complicada, debido a las constantes críticas hacia el portero colombiano, que no lograba conquistar a los hinchas del equipo de la Ribera. Pero, conforme pasó el tiempo, sus atajadas comenzaron a ser fundamentales para las victorias de Boca en el torneo local y en la Sudamericana, donde el equipo jugará la final el próximo 21 de noviembre en la ciudad de Barranquilla.
Tan importante es la presencia del guajiro en el arco boquense que su llamado a la selección levantó preocupación en el vasco Arruabarrena, técnico del Xeneize, y en el presidente Juan Román Riquelme, quien, según se conoció, no estuvo de acuerdo con que el colombiano tuviera que ausentarse en estas instancias finales de la copa y del torneo nacional.
Álvaro Montero, un muro ante el Rojo
Al volver, Montero continuó sólido en su puesto, defendiendo los colores de su club. El pasado 20 de octubre, Boca Juniors clasificó a la final de la Copa Sudamericana con una destacada actuación del colombiano, que ha estado presente en momentos cruciales. El pasado domingo 25 de octubre, Boca llegó al estadio de Independiente para jugar otro partido fundamental en sus aspiraciones de pelear por el campeonato local, contra un rival directo.
El Rojo jugaba de local y quería acortar la distancia en la tabla, pues la diferencia de puntos era de tan solo cinco. El estadio Libertadores de América recibía la tarde en Avellaneda mientras los alrededores se pintaban de rojo. La hinchada del Rojo asistía en multitud para acompañar al equipo. El Bocha se hizo presente y muchos querían estar al lado de la leyenda. Llegó el pitazo inicial y la primera opción la tuvo Boca. El partido continuó con un desarrollo bastante parejo, hasta que Independiente ganó la posesión de la pelota y tomó la iniciativa, con constantes ataques que amenazaban la portería de Álvaro Montero. En las primeras llegadas no fue muy exigido, pero siempre se le vio muy bien parado.
Boca lograba aguantar los embates del local y, cuando no lo conseguía y el Rojo pasaba al ataque, Álvaro Montero aparecía: 1, 2, 3… y continuaba la cuenta de atajadas con las que defendía y le ponía un cerrojo infranqueable al arco Xeneize. Una de las más espectaculares llegó al minuto 82, cuando Chimy Ávila armó un derechazo potente que Montero desvió con una gran reacción. En el rebote, Montiel remató de primera y la mandó por encima del travesaño. Parecía que el golpe de Independiente estaba cerca, pero el guajiro respondió una vez más.
El gol de Boca Juniors llegó en el momento justo
Boca encontró el gol sobre el final con el cabezazo de “Jagger” Herrera y el estadio enmudeció. Aun así, Independiente tuvo una última opción y ahí volvió a aparecer Montero: en el 90+4 le negó el empate a Iván Morales y selló la victoria 1-0 del Xeneize. Al final, Leandro Paredes fue a buscarlo para abrazarlo. “A Montero en el abrazo le dije que nos salvó otra vez”, contó el capitán, y agregó que los buenos arqueros están para los momentos importantes.
Con cinco atajadas y una calificación de 9.3 en Sofascore, Montero suma siete vallas invictas desde su llegada y llega en su mejor momento al Superclásico ante River. El colombiano comienza a ganarse un lugar entre las figuras de Boca Juniors, respondiendo con actuaciones decisivas a las críticas que recibió en sus primeros días con el equipo.





