El pasado 27 de octubre de 2026, en la goleada 6-2 de la Lazio sobre el Sassuolo, más allá de la victoria, el hecho a destacar fue la primera anotación en la carrera de Romano Mussolini. Un gol que marca un hito en la trayectoria del joven de 23 años. Detrás de esto, existe un contexto que acompaña su paso por el fútbol italiano: el defensor es bisnieto del dictador italiano Benito Mussolini, una de las figuras más controvertidas de la historia de Italia.
Nacido en Roma, Romano Mussolini comenzó su formación en la cantera de la AS Roma. Para 2016 cambiaron los planes cuando se incorporó al rival de patio de la Roma, la Lazio. Buscando consolidarse en el primer equipo, el defensor salió en busca de minutos en la Serie C, donde vistió la camiseta del Pescara (2023-2024), y de allí saltó a la Serie B con la Juve Stabia, equipo donde festejó su primer gol como profesional en diciembre de 2024. La experiencia con la que volvería a la Lazio se daría luego de estar a préstamo para la Cremonese durante el curso 2025-2026.
El interés que despierta su figura más allá del fútbol se entiende al repasar las ramas de su familia, una ascendencia llena de contrastes que combina la política, la música y el séptimo arte. Romano es hijo de la reconocida parlamentaria Alessandra Mussolini. Por el lado artístico le llega por partida doble: heredó el nombre de su abuelo materno, quien fue un exitoso músico de jazz, y su conexión con el cine es con la icónica Sophia Loren, su tía abuela.
El fascismo y el ‘Calcio’: la huella del régimen en la identidad del Lazio
Que un Mussolini defienda el escudo de la Lazio no es un detalle menor, ya que recuerda la época en que el régimen fascista transformó al fútbol en una de sus principales herramientas de Estado, utilizándolo como plataforma de propaganda nacionalista que tendría su mayor éxito en el Mundial de 1934. En 1927, el ‘Calcio’ sería intervenido, con la urgencia de contrarrestar el dominio deportivo del norte del país, los líderes políticos ordenaron agrupar a los clubes romanos para forjar un equipo único, fundando la AS Roma.
A pesar de aquel decreto gubernamental, la Lazio fue la única sobreviviente gracias a que fue salvada por el general fascista Giorgio Vaccaro, quien defendió fervientemente al club más longevo de Roma. Esa historia de defensa institucional creó un vínculo que, con el paso de los años, ha sido apropiado por las alas más radicales de su hinchada. De hecho, la afición de la Lazio hoy en día es considerada como una de las más relacionadas a la ultraderecha y el fascismo en el fútbol europeo.
Cargar con un apellido tan polémico en una institución de este perfil ha llevado a Romano a marcar una línea divisoria inquebrantable con su pasado. Es por eso que el carrilero sale a la cancha luciendo exclusivamente el nombre “Romano” en su espalda. Su mensaje en el terreno de juego ha sido que lo juzguen por cómo juega, algo que empezó a demostrar con su primer grito de gol en la Serie A.
La Lazio y la imborrable huella del fascismo en el fútbol
Aunque la directiva del club ha intentado desligarse de ese pasado, la huella del fascismo sigue viva en las gradas del Estadio Olímpico. Durante décadas, la Curva Nord ha estado liderada por grupos radicales como los ‘Irriducibili’, quienes han normalizado la exhibición de mensajes neofascistas y conductas antisemitas que manchan la reputación de la institución. Apenas en marzo de 2024, en la previa de un duelo de Champions League, cientos de ultras de la Lazio fueron grabados en una histórica cervecería de Múnich, realizando saludos fascistas y entonando cánticos a favor de Benito Mussolini.
Su primera anotación en la máxima categoría es un hito innegable para la carrera de Romano Mussolini, pero vuelve a poner bajo los reflectores el peso histórico de su apellido. Romano asume el reto de cambiar la historia y brillar por su talento en la cancha, para no ser recordado únicamente como el familiar de un personaje que despierta distintos sentimientos en Italia.





