El enfrentamiento entre la UEFA y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, subió de nivel. El organismo europeo solicitó ante tribunales de Estados Unidos acceso a documentos y testimonios que podrían utilizarse en una futura denuncia penal en Suiza contra Infantino y otros funcionarios por una posible “mala gestión criminal”. La acusación está relacionada con el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que buscaba llevar parte de los derechos comerciales de los grandes torneos de la FIFA a una nueva empresa con inversión privada.
El proyecto fue presentado a finales de julio y abandonado pocos días después, tras una fuerte reacción de distintas confederaciones. UEFA, CONCACAF y la AFC cuestionaron la manera en que se manejó la iniciativa y criticaron que Infantino y un grupo reducido de asesores hubieran trabajado el proyecto sin consultar suficientemente al Consejo de la FIFA, a las confederaciones y a las 211 asociaciones nacionales. Para la UEFA, el problema no fue solamente que el proyecto fracasara, sino cómo se tomó la decisión y cuánto podían perder el fútbol y sus organizaciones.
La propuesta contemplaba que inversionistas privados adquirieran cerca del 20 % de una nueva empresa, FIFA Forward Enterprise, encargada de gestionar derechos comerciales de competiciones como los Mundiales femenino, masculino y el Mundial de Clubes. El principal inversionista previsto era Thrive Capital, firma estadounidense vinculada a Joshua Kushner (hermano menor de Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump), con una inversión anunciada de aproximadamente 4.200 millones de dólares.
La preocupación central está en que no se trataba de cualquier negocio: estaban en juego algunos de los activos comerciales más importantes del fútbol mundial y su monopolización. La UEFA cuestiona especialmente la valoración del proyecto, que habría calculado el valor de la empresa en unos 20.000 millones de dólares, una cifra que considera demasiado baja frente a los ingresos que genera la FIFA. El ciclo que terminó con el Mundial de 2026 produjo alrededor de 15.000 millones de dólares para el organismo.
¿Qué está haciendo la UEFA y qué puede pasar ahora?
El primer paso no es todavía un juicio contra Infantino. La UEFA está intentando conseguir en Estados Unidos documentos, comunicaciones y testimonios relacionados con la creación, estructura, valoración y aprobación de FIFA Forward Enterprise. Para ello presentó solicitudes ante tribunales estadounidenses que podrían permitirle obtener información de entidades de la FIFA y de Thrive Capital. Esa evidencia sería utilizada, si finalmente procede, en un proceso en Suiza.
El segundo paso sería analizar toda esa información y determinar si existen elementos suficientes para presentar formalmente una denuncia penal ante las autoridades suizas. La UEFA sostiene que podría tratarse de una conducta contemplada como mala gestión criminal en el artículo 158 del Código Penal suizo, pero esto es todavía una acusación que debe ser sustentada con pruebas. No existe, hasta ahora, una sentencia que determine que Infantino cometió un delito.
Si las autoridades suizas reciben una denuncia y consideran que existen fundamentos, podrían abrir una investigación. En ese escenario se analizarían las decisiones tomadas, las valoraciones económicas, las comunicaciones entre los involucrados y los posibles beneficios que habría obtenido cada parte. La situación podría tener consecuencias políticas y deportivas incluso antes de llegar a una sentencia, especialmente porque FIFA elegirá presidente nuevamente en marzo de 2027.
Y aquí aparece una consecuencia todavía más grande, ya que la crisis puede convertirse en una disputa por el poder dentro de la FIFA. La UEFA ya ha cuestionado públicamente el liderazgo de Infantino y algunos países europeos han pedido su salida. Se trata de su crisis más aguda de su dirección en diez años. Seis asociaciones nórdicas, por ejemplo, dijeron recientemente que habían perdido la confianza en el presidente y reclamaron una investigación independiente sobre el proyecto.
¿Puede convertirse en una rebelión mundial contra Infantino?
La UEFA no está completamente sola. CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también criticaron el proyecto FIFA Forward Enterprise y, junto con la UEFA, cuestionaron la forma en que fue impulsado. Las tres confederaciones llegaron incluso a pedir un cambio de liderazgo y discutieron posibles respuestas conjuntas frente a la FIFA.
Pero el mapa político del fútbol mundial no está dividido simplemente entre “Infantino” y “sus opositores”. En Sudamérica, la posición ha sido mucho más favorable al presidente de la FIFA la CONMEBOL expresó preocupación por decisiones unilaterales de la FIFA, pero el liderazgo sudamericano ha mantenido una relación cercana con Infantino. Esto ayuda a explicar por qué una oposición global todavía no se ha consolidado.
Por ahora, la disputa ya dejó de ser únicamente una conversación sobre dinero o sobre el futuro comercial del Mundial. Se convirtió en una pelea por transparencia, poder y control del fútbol mundial, justo cuando Infantino busca mantenerse al frente de la FIFA.





